26 de septiembre de 2014

Como quieras quiero

Llovía. Lo único que me preocupaba en aquel momento eran las formas del humo del tabaco. Las gotas chocaban como balazos en mi cara. No vi por la pista de vuelo a ningún Janfry Bogart, ni había cambiado mi vuelo por el de Casablanca, aunque tuve la oportunidad. Habían retrasado otra vezel vuelo a Tánger y yo estaba hasta la poya. Apagué el cigarro y me dediqué a pensarte. Echaba de menos tu bla bla bla que me inspira, que te inspiro para inspirarme. No me hago muchas pajas mentales, pero noté como tus putos caballos sin freno habían parado a beber en mis sesos, y las golondrinas de mi cabeza revoloteaban asustadas. Ya se irán...







(Ni yo me he creido Lolita, ni Gonzalo piensa que es David Hamilton jajaja)